En muchos medios, tanto los acontecimientos españoles como los chilenos y británicos, lo han tomado a estos estallidos sociales como meras dificultades económicas olvidándose de los procesos históricos sociales de estos pueblos. No digo que lo económico debe dejarse de lado, tiene una importancia, pero que es el desencadenante de algo mucho más profundo que las políticas macroeconómicas. Es la punta del iceberg y no el iceberg entero.
Veamos como estos países y en especial estas sociedades han llegado a la situación en que se encuentran en este momento histórico.
España sufrió una guerra civil y después una dictadura que duró 40 años. A la muerte de franco paso a una transición democrática y en la actualidad está regida por una monarquía parlamentaria, donde el rey es una figura decorativa.
Chile sufrió una dictadura de casi 20 años. Un golpe de estado comandado por Augusto Pinochet derrocó al gobierno socialista-comunista, elegido democráticamente, de Salvador Allende. A la vuelta democrática, reforma constitucional de por medio, Pinochet se auto designo senador vitalicio. Después fue apresado a pedido de Baltasar Garzón en Gran Bretaña, devuelto a chile y allí recibido como un héroe por algunos sectores de la sociedad. Después tuvo la sabia decisión de morirse, lo único rescatable de este hombre.
Por último no queda Gran bretaña. Este país no tuvo dictadura, ni revoluciones modernas (la última revolución y dictadura datan del siglo XVII y XVIII). Tiene un régimen monárquico parlamentario de más de 300 años que a lo largo de los siglos se hizo cada vez más democrático, llevando a la monarquía al mismo papel decorativo de la mayoría de las monarquías mundiales. Pero tuvo una política colonialista muy agresiva con una metrópolis que hizo muy poco para asimilar a esos pueblos que sojuzgó durante muchos años. Política que si realizó, con buenas y malas, otras metrópolis como por ejemplo la francesa.
Ahora bien, después de este pequeño resumen de las particularidades de cada país podemos llegar a una conclusión preliminar: son sociedades que llegaron a la democracia después de un proceso autoritario. ¿Y porqué incluyo a Inglaterra? La respuesta es que el autoritarismo ingles no estuvo en la metrópolis, sino en las colonias. No estuvo en suelo de las islas británicas sino en las posesiones coloniales ultramarinas. Mientras que en Inglaterra se profundizaba los derechos sociales, las libertades individuales y la democracia política; en cambio en las colonias se sometía a pueblos con una cultura, color de piel, lengua, recursos, diferentes a las ingles. Y cuando estos territorios dejaron de ser colonias directas pasaron a ser indirectas, ya que muchos gobiernos pudieron funcionar solo con el visto bueno de la ex metrópolis o se les obligaban a tomar medidas económicas que beneficiaran las importaciones y exportaciones inglesas.
Pero lo más grave de todo esto es que sigue siendo tratado como personas o países inferiores. Y para seguir con el cinismo, muchos de estos territorios son considerados como parte del Reino Unido y por consiguiente, los habitantes son ciudadanos británicos que en la metrópolis son considerados ciudadanos de segunda. Discriminados por aquellos que usufructuaron su país, que robaron sus recursos, explotando a los seres vivos, saqueando sus tierras de la forma más vil.
Y aquí llegamos a la segunda conclusión: lo simbólico. La justicia se puede expresar de muchas formas y una de ella es la simbólica. Cuando el presidente Kirchner bajó el cuadro de Videla de las paredes del colegio militar, no hubo una justicia leguleya sino una justicia simbólica. Ese acto mostró que ciertos símbolos que estaban institucionalizados por la dictadura o mejor aún que tuvimos que soportar para sostener la libertad actual, ya no eran necesarios. Que después de la judicial llegaba la justicia simbólica. Lo que les falta a esos pueblos es esto. Son pueblos que no tuvieron ni tienen justicia, no solo de la judicial sino, también, de lo simbólico. España borró la época franquista, se dejo de hablar, se volvió un tabú. Hubo un autocensura de las instituciones. Hubo un borrón y cuenta nueva. Y cuando eso sucede muchos se quedan con un grito trabado en la garganta. Chile calló sobre los crímenes de lesa humanidad del gobierno pinochetista. Toleró a un antidemocrático que se convirtiera en senador.
Tanto chile como España continuó glorificando a sus dictadores. Inglaterra continuó, de una forma diferente, reprimiendo a esas personas que viendo que su país, otrora colonia británica, no le garantizaba el bienestar (por ser desangrado por la metrópolis) fueron a Londres en busca de ser recompensados, que se le devolviera aquello que le quitaron. En busca de esa justicia simbólica.
Cuando se esconde todo debajo de la alfombra, la mugre sale tarde o temprano.
A veces los pueblos necesitan una sesión de terapia para llorar, reflexionar, insultar, vomitar todo y así superar un pasado y un presente enfermizo.
Para finalizar podemos decir que eso es lo que buscan todos estos pueblos: una justicia, un perdón, una disculpa, algo que no se compra con simple dinero. Que a través de un proceso, que es complejo y tedioso, se acaben aquellos símbolos del pasado. Que sean ajusticiados de una buena vez por todas.

