jueves, 11 de agosto de 2011

De España a Chile y de Chile al Reino Unido

En muchos medios, tanto los acontecimientos españoles como los chilenos y británicos, lo han tomado a estos estallidos sociales como meras dificultades  económicas olvidándose  de los procesos históricos sociales de estos pueblos. No digo que lo económico debe dejarse de lado, tiene una importancia, pero que es el desencadenante de algo mucho más profundo que las políticas macroeconómicas. Es la punta del iceberg y no el iceberg entero.
Veamos como estos países y en especial estas sociedades han llegado a la situación en que se encuentran en este momento histórico.
España sufrió una guerra civil y después una dictadura que duró 40 años. A la muerte de franco paso a una transición democrática y en la actualidad está regida por una monarquía parlamentaria, donde el rey es una figura decorativa.
Chile sufrió una dictadura de casi 20 años. Un golpe de estado comandado por Augusto Pinochet derrocó al gobierno socialista-comunista, elegido democráticamente, de Salvador Allende. A la vuelta democrática, reforma constitucional de por medio, Pinochet se auto designo senador vitalicio. Después fue apresado a pedido de Baltasar Garzón en Gran Bretaña, devuelto a chile y allí recibido como un héroe por algunos sectores de la sociedad. Después tuvo la sabia decisión de morirse, lo único rescatable de este hombre.
Por último no queda Gran bretaña. Este país no tuvo dictadura, ni revoluciones modernas (la última revolución y dictadura datan del siglo XVII y XVIII). Tiene un régimen monárquico parlamentario de más de 300 años que a lo largo de los siglos se hizo cada vez más democrático, llevando a la monarquía al mismo papel decorativo de la mayoría de las monarquías mundiales. Pero tuvo una política colonialista muy agresiva con una metrópolis que hizo muy poco para asimilar a esos pueblos que sojuzgó durante muchos años. Política que si realizó, con buenas y malas, otras metrópolis como por ejemplo la francesa.
Ahora bien, después de este pequeño resumen de las particularidades de cada país podemos llegar a una conclusión preliminar: son sociedades que llegaron a la democracia después de un proceso autoritario. ¿Y porqué incluyo a Inglaterra? La respuesta es que el autoritarismo ingles no estuvo en la metrópolis, sino en las colonias. No estuvo en suelo de las islas británicas sino en las posesiones coloniales ultramarinas. Mientras que en Inglaterra se profundizaba los derechos sociales, las libertades individuales y la democracia política; en cambio en las colonias se sometía a pueblos con una cultura, color de piel, lengua, recursos, diferentes a las ingles. Y cuando estos territorios dejaron de ser colonias directas pasaron a ser indirectas, ya que muchos  gobiernos pudieron funcionar solo con el visto bueno de la ex metrópolis o se les obligaban a tomar medidas económicas que beneficiaran las importaciones y exportaciones inglesas.
Pero lo más grave de todo esto es que sigue siendo tratado como personas o países inferiores. Y para seguir con el cinismo, muchos de estos territorios son considerados como parte del Reino Unido y por consiguiente, los habitantes son ciudadanos británicos que en la metrópolis son considerados ciudadanos de segunda. Discriminados por aquellos que usufructuaron su país, que robaron sus recursos, explotando a los seres vivos, saqueando sus tierras de la forma más vil.
Y aquí llegamos a la segunda conclusión: lo simbólico. La justicia se puede expresar de muchas formas y una de ella es la simbólica. Cuando el presidente Kirchner bajó el cuadro de Videla de las paredes del colegio militar, no hubo una justicia leguleya sino una justicia simbólica. Ese acto mostró que ciertos símbolos que estaban institucionalizados por la dictadura o mejor aún que tuvimos que soportar para sostener la libertad actual, ya no eran necesarios. Que después de la  judicial llegaba la justicia simbólica. Lo que les falta a esos pueblos es esto. Son pueblos que no tuvieron ni tienen justicia, no solo de la judicial sino, también, de lo simbólico. España borró la época franquista, se dejo de hablar, se volvió un tabú. Hubo un autocensura de las instituciones. Hubo un borrón y cuenta nueva. Y cuando eso sucede muchos se quedan con un  grito trabado en la garganta. Chile calló sobre los crímenes de lesa humanidad del gobierno pinochetista. Toleró a un antidemocrático que se convirtiera en senador.
Tanto chile como España continuó glorificando a sus dictadores. Inglaterra continuó, de una forma diferente, reprimiendo a esas personas que viendo que su país, otrora colonia británica, no le garantizaba  el bienestar (por ser desangrado por la metrópolis) fueron a Londres en busca de ser recompensados, que se le devolviera aquello que le quitaron. En busca de esa justicia simbólica.
Cuando se esconde todo debajo de la alfombra, la mugre sale tarde o temprano.
A veces los pueblos necesitan una sesión de terapia para llorar, reflexionar, insultar, vomitar todo y así superar un pasado y un presente enfermizo.
Para finalizar podemos decir que eso es lo que buscan todos estos pueblos: una justicia, un perdón, una disculpa, algo que no se compra con simple dinero. Que a través de un proceso, que es complejo y tedioso, se acaben aquellos símbolos del pasado. Que sean ajusticiados de una buena vez por todas.


lunes, 25 de octubre de 2010

Cuento: "ENTRE LAS SOMBRAS"



El colectivo me deja unas tres cuadras de mi casa, para ser exacto, en la ruta. Lo tomo todos los días para ir al trabajo y también para volver de él. El viaje es largo y cansador. El traqueteo del colectivo siempre me somnolienta. A veces un bache me despierta abruptamente y más de una vez me he despertado con la cabeza apoyada en el hombro de algún acompañante circunstancial  de asiento. Pero así es la vida de un trabajador, un ir y venir constante del trabajo. Hay días que trato de soportar el sueño, lucho contra él, pero el cabeceo es constante, el paladar se me seca y  tengo  esa sensación de cansancio que poco a  poco me gobierna; entonces me dejo llevar por Morfeo e ingreso en su maravilloso mundo. Leer un libro, diario, panfleto o lo que uno se pueda imaginar es totalmente inútil. Mis ojos se cierran solos y casi siempre sobresaltado me levanto del asiento y corro al timbre para bajarme; o directamente me paso y acabo en la Terminal, esperando que salga el colectivo de regreso. Por fortuna hoy no me dormí. Estoy alerta, no me voy a pasar de mi destino. Se que es un poco aburrido el recorrido. El paisaje es monótono, casi sin ninguna gracia. Casitas bajas con  jardínes al frente, calles de tierra, perros que corren al colectivo varias cuadras. Todos los días lo mismo. Pero que le voy a hacer, así es la vida.
El crepúsculo se asoma por la ventanilla. El sol deja su paso a una luna gorda, redonda y luminosa. El destino está cerca. A una cuadra de mi parada me levanto tranquilamente. Con pasos lentos me acerco al timbre y lo aprieto con ganas, se podría decir con alivio y ansiedad. Bajo del ómnibus con energía aunque no haya parado del todo. Las puertas quedan detrás y a lo lejos, del  otro lado del descampado, veo mi casa; con  su luz tenue de lamparita 40 kilowatios.
Cruzar el descampado es una proeza que debo cumplir todos los días. Es oscuro y siniestro. Por fortuna el pasar continuo de las personas creó una senda libre de yuyos y maleza. Pero al costado de la misma, el pasto es de un metro de altura y los bichos colorados te pican los brazos. Por suerte, en esta noche, la luna ilumina mi camino y no siento el pavor atroz que experimento todas las noches. Al hacer unos pasos escucho una voz de las profundidades del pastizal que pide ayuda. Me detengo, miro a los costados y no veo nada. Continúo avanzando, pero esa voz tenue y lastimera  de mujer se repite:
- Ayuda, por favor ayuda.-
Al detenerme percibo que algo sujeta mi botamanga. Bajo la mirada y observo que ese algo es una mano oscura y unos redondeles blancos resaltan en la oscuridad. Ella me observa y del blanco de sus dientes salen otra vez las palabras de auxilio. No puedo reaccionar de inmediato,  doy vuelta mi mirada; trato de zafar de su mano, pero ella me sujeta con fuerza. No se porque pero quiero llorar, tal vez salir corriendo es la decisión mas acertada pero no lo hago. Me agacho y tomo su mano. Es como si hubiese tomado un trozo de cartón quemado. Su piel se desarma en mi mano. Ahí comprendo que la habían quemado viva. Suelto su mano asustado y exclamo un pequeño grito. Ella sigue  en el suelo mirándome directamente a los ojos. Producto del pánico caigo al lado de ella.
-         ¿Qué te pasó?¿Quién te hizo esto?-Digo con un suspiro
-         No lo se.- Me dice
 En ese preciso momento también siento un calor en mi cuerpo. Comienzo a transpirar. Ella extiende su mano hacia mi cara; trato de alejarme pero siento el calor de su mano hacia mí. Ahora hay solo silencio. Un resplandor me ciega los ojos. Escucho un ruido de vidrios. Puedo ver por la ventanilla que el choque había sido bastante grande Seguramente el fuego ya había tomado todo el micro. El tanque de nafta explotó. Dos autos también se estaban prendiendo fuego. El humo me está asfixiando. Ella continúa viéndome y solo se interpondrán las llamas. Seguramente, una vez más me había dormido en el colectivo.

Zonzos o Boludos





La otra vez me puse a pensar porque se utiliza tanto los adjetivos calificativos de boludo, pelotudo, y otros que por decoro no pronunciare en este sitio. Lo que me llama la atención que esos calificativos que alguna vez fueron insultantes, hoy son aceptados y hasta se podría decir que carecen ya de significado. ¿Por qué una persona es boluda y otros pelotudos? ¿Cual es su diferencia? Creo que es muy difícil de descifrar tal cuestión y que debería llevar un análisis muy insaustivo  que por pereza no pienso investigar.
Antes, las personas campechanas utilizaban el insulto zonzo.  Este adjetivo ha quedado en desuso, se podría decir que esta demodé.
Ahora bien, lo que yo quiero analizar, por cierto, no de una forma bastante superficial, son estos dos calificativo: zonzo y boludo. El primero es más completo y ahora explicaré porqué. Boludo es un calificativo que define a la persona que es tonta igual que zonzo, pero esta última tiene un aire de ingenuidad. El zonzo es tonto, pero también ingenuo; en cambio el boludo es tonto a secas y puede ser ingenuo o no. Otra cuestión interesante es que el boludo no se cree tonto; se cree vivo y que los demás son los tontos (un ejemplo son los tipos que se creen el alma de las fiestas y en realidad son los boludos de la misma). En cambio el zonzo es humilde y conciente o inconcientemente sabe que es zonzo. Recuerdo que cuando era niño tenia un amigo que su padre siempre decía que en la argentina nace cada día un boludo nuevo. Esta frase siempre me llevó a pensar que los boludos nacen y mueren boludos. Los zonzos no nacen como tales; o sea, se pueden hacer zonzos, pero también con el tiempo se pueden regenerar.
Volviendo al análisis, el boludo no es humilde y muchas veces es arrogante, cuya actitud potencia su boludez.
Algo curiosos es que el término boludo siempre ha sido muy utilizado por las mujeres (como ejemplo de esto citaré el Diccionario del argentino exquisito de Bioy Casares: “Boludo: Palabra de gran aceptación entre señoras: “no seas boluda”. Véase pelotudo en algún otro diccionario”). Y esto presenta una paradoja ya que las mujeres no tienen bolas que es un atributo fundamental para ser boludo. Pero dejando de lado esta pequeñez de las costumbres lingüísticas de las féminas, el boludo es un ser mucho más despreciable que el zonzo. Por último y para terminar este breve análisis de estos dos adjetivos calificativos, quisiera decir que lo importante es que la boludez invade el planeta y hay que luchar contra ella y sobre todo en contra de los boludos que hacen análisis boludos sobre boludeces que no le importan a nadie.